Editorial

Sobre El Silmarillion (...y una pequeña apología)

Personalmente mi primera experiencia de leer una obra de Tolkien fue justamente con El Silmarillion, el cual me dejó muy gratos recuerdos de apasionante lectura y una muy buena impresión del gran don que poseía Tolkien para crear maravillosas historias capaces de envolverte y hacerte sentir parte de las mismas.

Recién me había podido conseguir los primeros libros de mi querida colección: El Hobbit y El Silmarillion. Pero uno de mis hermanos se puso a leer El Hobbit y eso me dejaba con solo dos opciones: leer el Silmarillion o esperar a que mi hermano terminara con el Hobbit.
Pero no me pude resistir a la curiosidad, pues la fantástica imagen de la portada del Silmarillion llamaba mucho mi atención; una bella imagen que no me cansaba de admirar y que además me hacía sentir la necesidad de saber cual era la historia que había inspirado una imagen tan espectacular como esa, que momento tan importante podría ser aquel que se veía en ella y que te transmitía tantos sentimientos encontrados. Definitivamente no podía esperar más para comenzar a leerlo.

Además, cuando me enteré de la existencia de estos libros fue por medio de un artículo aparecido hace buen tiempo en El Comercio en el cual, luego de explicar de que trataba El Señor de los Anillos (SDLA) pasando por un breve comentario sobre El Hobbit, te daba algunos datos extra sobre esta historia, pero también mencionaba un libro que narraba las historias de las edades anteriores, del génesis de la Tierra Media …si, ese nombre que a la vez sonaba extraño pero que por ese mismo motivo sonaba exótico y maravilloso, y que atrajo mucho mi atención, no era otro que “El Silmarillion”.
Así que me dije: “…bueno, entonces comenzaré mi lectura en el sentido cronológico de la Tierra Media”, y hasta ahora jamás me arrepentí de esa decisión, que luego sería tan importante para mí y que marcaría el resto de mi vida, llevándome a conocer más de la Tierra Media, pero también a muchas personas que compartían la misma admiración por este singular autor, personas de las cuales he ido aprendiendo muchas cosas a lo largo de estos increibles años.

Sabía que El Hobbit, por la misma razón por la que fue creado, tendría en cierto sentido un estilo de narrativa sencillo y gracioso a la vez, ya que fue inventado para deleite de los pequeños hijos de Tolkien. El Señór de los Anillos en cambio, era algo más elaborado, esta vez debía ser mas complejo; incluso se puede uno dar cuenta de ello recordando que no había sido escrito pensando solo en los niños, pues de los que solicitaron la “continuación del Hobbit” la gran mayoría
ya no lo eran, sino que muchos eran jóvenes y adultos interesados en saber más de la Tierra Media y sus habitantes (se sabe incluso que los capítulos recién terminados eran enviados a uno de sus hijos, a Christopher Tolkien, que para esa fecha se encontraba en la RAF). Como vemos, el público principal de sus historias ya no eran tan pequeños por esa época.

Pero El Silmarillion era algo totalmente diferente, es un tema muy aparte. Se puede decir que de no ser por estas historias , no hubieran existido ni El Hobbit, ni el SDLA, de los cuales ahora disfrutamos mucho. El Silmarillion fue un conjunto de historias que Tolkien fue creando desde muy joven y que por mucho tiempo solo existieron en su mente, a diferencia de el Hobbit y el SDLA que fueron creados relativamente en < poco tiempo, y motivados por objetivos mas específicos y externos.

Las historias de El Silmarillion, desde que fueron inventadas, permanecerían en un constante cambio, una evolución que era motivada por su “vicio personal” de inventar lenguas, pues estas fueron las que motivaron a Tolkien a inventarse un mundo complejo como Arda, en el cual existieran pueblos que puedan hablar sus queridos idiomas, los cuales al ir evolucionando, diversificando, y perfeccionándose, motivaban nuevos cambios en las historias, cambios que quedaron detenidos solo cuando Tolkien llegó al final de sus días.

El Silmarillion además era muy querido por Tolkien, la mejor prueba de ello es que en la elaboración de sus historias dedicó todo momento libre que tuvo durante su vida. Y las mismas historias que a lo largo de su juventud creó fueron reunidas por Tolkien, adaptándolas para lograr una perfecta relación entre ellas, provocando cambios en varios detalles, los cuales muchas veces provocaron también cambios en las historias completas… y todo este gran trabajo lo hacía con la intención de poder armar un conjunto de historias con una estructura de la cual quedara él completamente satisfecho, para finalmente poder publicarlas; a éste propósito fue que dedicó los últimos años de su vida, y lamentablemente nunca llegaría a terminar esta gran obra.

El Silmarillion editado es, sencillamente, un resumen de las historias que Tolkien dejó escritas en varios borradores (con muchas versiones por cada historia) de las cuales a su muerte su hijo Christopher se encargó de recopilar y tratar de organizarlas de un modo en que pudieran tener la mejor relación entre ellas que pudo encontrar. Resumen del cual su padre felizmente dejó anotado un esquema que incluía varias de las historias pero que lamentablemente tampoco llegó a terminar, con lo cual su hijo se vio con el problema de elegir que detalles podría incluir, de las historias que no llegaron a incluirse en ese esquema, pero que eran necesarios agregar al resto, para poder tener información de los sucesos que unían las historias de la Primera Edad, con las que nos son narradas en el Hobbit y el SDLA, que transcurren hacia el final de la Tercera Edad.

Todo aquel que haya tenido oportunidad de leer algunos de los libros que conforman la colección llamada “La Historia de la Tierra Media” puede darse cuenta de la dificultad que representaba esta tarea que emprendió el hijo de Tolkien al tratar de dar forma a la versión que finalmente se editó, y que nos permitió conocer estas maravillosas historias que ahora nos deleitan en nuestros momentos de lectura. Y claro, nos permiten darnos cuenta de lo mayor aún de los esfuerzos que hizo el propio Tolkien durante tanto tiempo para haber llegado al grado de elaboración en que dejó las historias hasta el momento en que su vida le permitió legarnos, antes de partir. Eso sí que es amor al arte :D

Particularmente, al Silmarillion lo tomé como un conjunto de historias del tipo de “cuentos de abuelos”, aquellos en que luego de reunirnos en circulo o en algún lugar especial (como en la antigua imagen del grupo junto a la chimenea), escuchamos atentos a las historia que los de mayor edad nos contaban cuando éramos pequeños, en silencio y tratando de captar cada detalle que nos sea contado.

Si bien a veces Christopher da cólera por haber omitido algunos detalles que para uno pueden resultar interesantes, tampoco se le puede hechar la culpa de todo; por lo menos él no pudo poner “de su cosecha”, eso es seguro, todo lo publicado por él en el Silmarillion son los propios textos que su padre dejó (mas unos mínimos errores de imprenta que nunca faltan).
Hay que recordar, como ya dije, que él solo reunió todos los papeles de diversos borradores que tenía a su disposición y trató de completar el esquema que su padre había avanzado y casi terminado; y que el Silmarillion publicado es solo un resumen de las historias completas, historias que se pueden encontrar en la colección “La Historia de la Tierra Media”, en toda la variedad de versiones que había de cada una. :)

(Nada fácil la chamba que se dio para poner en nuestras manos ese librito del que ahora hablamos …así que cierto reconocimiento se merece el choche.)

José Pariona
Annatar Mormegil
Secretario