Editorial

Aldarion y Erendis: La Vocación Contra el Amor

Ella morirá si no ve la Tierra, pronto moriré yo si la sigo viendo.

I.- El Amor que Desgarra

Pocas historias en la Arda tienen el poder de reflejar esa parte tan contradictoria del amor: ¿que hacer cuando tu vocación está en contra de la vocación del amor de tu vida?. ¡¡¡Vaya Dilema!!!

Comencemos por el principio ¿que es la vocación? No es sólo la profesión que seguimos. Vocación es lo que te hace ser tú mismo y te diferencia de los demás. En el Señor de los Anillosi por hablar de la obra más conocida de Tolkien podemos ver el poder de la vocación en Gandalf, en Eowyn, en Sam, entre otros, pero la vocación más fuerte se muestra en 2 personajes: en Frodo y en Aragorn.

Para Tolkien inspirado en el género épico secundario vocación no es una palabra pequeña, es el centro de su obra, es algo que llama y lo oyes aunque te tapes las orejas, que brilla aunque te ciegues los ojos, esa vocación que es como una espada ardiente en el cerebro o en el corazón de la persona. La vocación es lo que impulsa al personaje, que lo mueve a hacer cosas extraordinarias, que marca su vida hasta hacerla irreconocible, incluso en ocasiones para él mismo.

La vocación te llama, y te urge a seguirla pero ese llamado no te conduce necesariamente a la felicidad, sin embargo una vez que lo oyes no encuentras la felicidad a menos que sigas tu vocación. Justamente esta hermosa historia trata de dos vocaciones enfrentadas y dos personas unidas por un amor que a pesar de ser tan profundo, no pudo sobrevivir al abismo inmenso que la vocación impone.

Para quienes no conozcan a Erendis y Aldarion, su historia se encuentra magistralmente narrada en los cuentos inconclusos. Para exponer el argumento diremos que Amardil – Aldarion es el príncipe heredero de Tar Meneldur, se caracterizaba por amar el mar y escuchar lo que le decía, ni más ni menos como a sus antepasados Tuor y Eärendil. Erendis por el contrario, es una mujer de tierra, adora la isla de Numenor, no concibe su vida fuera de ella y el ver crecer las cosas en el campo, su vida esta en Numenor, lejos de la isla, ella no podría ser feliz:

“”¡Ay ay! si por amor a vos me embarcara, no volvería dijo Erendis llorando Está más allá de mis fuerzas soportarlo, y si no viera la tierra moriría…” Entonces Aldarion se sintió desconcertado… porque ella le hablaba con amor. No se hizo a la mar ese año, pero no tuvo paz ni alegría -Ella morirá si no ve la Tierra, pronto moriré yo si la sigo viendo.” Aldarion y Erendis p240

Ambos se conocen cuando Tar Meneldur veía que su hijo en lugar de interesarse por el reino que heredaría, se orientaba a saciar su sed de aventuras, de descubrimientos, de la maravilla del mar. El Rey se enojó mucho con Amardil y le prohibió a todas las mujeres de su casa que llevaran el amuleto que traería a los marineros de vuelta con bien. Sólo Erendis –pese a su disgusto- se atrevió a aparecer en el puerto con la rama de olivo, llamando la atención, el interés y el amor del heredero del Rey. ¿pero que hacer ante vocaciones tan distintas?

“Todo nada Erendis, así eras de niña. Pero amas a ese hombre y es un gran hombre aparte del rango que ocupa; y no destruirás en ti el amor que sientes por el sin hacerte mucho daño. Una mujer ha de compartir el amor de su marido con su trabajo y el fuego que la habita, o bien convertirlo en algo poco digno de amor. Pero dudo que entiendas alguna vez este consejo.” Nuneth a Erendis p.235

La historia continua con los sucesivos viajes de Aldarion, la desesperación de Erendis porque veía que su vida al ser más corta le restaba posibilidades de ser madre y realizarse de esa forma, y el matrimonio de ambos. Finalmente la historia concluye con el ultimo encuentro, la coronación de Aldarion y el cambio de las leyes de Numenor en favor de Ancalimë la hija de ambos, y luego fragmentos sobre el sufrimiento y la manipulación de los hijos después del divorcio.

“Aprobaba por decir así, tanto la manera en que Erendis había tratado a Aldarion luego de su ultimo regreso, como también la cólera y el orgullo impertinente de Aldarion, y su definitiva ruptura con Erendis, a quien había arrancado de su corazón y pensamientos. Sentía profundo disgusto por el matrimonio obligatorio y por cualquier cosa que la violentara.” Ancalimë adolescente p.263

Para interpretar esta hermosa historia, tenemos que aprender de generalizaciones como que todos los hombres son egoístas o que las mujeres nos desesperemos por ser madres. Ojo tampoco significa que las mujeres descritas por Tolkien estén obligadas a carecer de personalidad para plegarse a los deseos de su marido, Erendis es uno de los personajes más lucidamente femeninos que he leído, y está escrito por un hombre:

“Los hombres de Numenor son medio elfos en especial los encumbrados, pero en verdad no son ni una cosa ni otra. La larga vida que se les concedió los engaña y se huelgan en el mundo hasta que los alcanza la vejez… y entonces muchos de ellos abandonan sus juegos al aire libre para seguir jugando dentro de sus casas. De los asuntos importantes hacen un juego; y del juego un asunto importante. Querrían ser artesanos y maestros de la ciencia y héroes a la vez; y para ellos las mujeres son como el fuego del hogar cuyo cuidado incumbe a otros, hasta que regresan por la noche hartos de juegos. Todo se ha hecho para servirlos: las montañas para minas, los ríos para sacar agua o para hacer girar unas ruedas, los árboles para la madera, las mujeres para las necesidades corporales, y si son bellas para adorno de la mesa o el hogar; y los niños para bromear con ellos cuando no hay otra cosa que hacer…Pero lo mismo les daría jugar con una camada de perros. Con todos se muestran amables y bondadosos, alegres como la alondra en la mañana (si brilla el sol) porque nunca se enfadan si pueden evitarlo. Los hombres tienen que ser alegres, afirman, generosos como los ricos, repartiendo lo que les sobra. El enojo sólo aparece cuando advierten de pronto, que hay otras voluntades en el mundo además de las de ellos. Entonces se vuelven tan despiadados como los vientos de los mares si algo se atreve a oponérseles. Así es Ancalimë, y no podemos cambiarlo. Porque los hombres hicieron Numenor: Los hombres, esos héroes de antaño de los que se cantan tantas hazañas … De sus mujeres no oímos tanto, salvo que lloraban cuando los hombres morían en combate. Numenor era un descanso después de la guerra. Pero si se cansan del descanso y de los juegos de la paz, vuelven otra vez al Gran Juego: La matanza de hombres: la guerra. Así es y nosotras estamos entre ellos. Pero no tenemos que consentir. Si también amamos Numenor, disfrutemos de ella antes que la arruinen. También nosotras somos hijas de los grandes y tenemos voluntad y coraje propios. Por tanto No te doblegues Ancalimë. Si permites que te dobleguen un poco, te han de doblegar más todavía, hasta que te echen por tierra. ¡Echa raíces en la roca y da la cara al viento aunque todas tus hojas vuelen!”. p.264-265

La primera lección que debemos extraer de esta historia es que siempre tu primera vocación debe ser el amar, sino mejor no te cases y no tengas hijos. Pero también habla de la comunicación de los verdaderos propósitos y vocaciones individuales de cada uno de los miembros de la pareja. Aldarion y Efendis nos obliga a recordar que el amor se alimenta de cumplir la palabra que se da al ser amado, que esa es la mejor manera de probar el amor, el amor o se demuestra con hechos o termina por congelar nuestra alma.

Si mantenemos esa vocación de amar con firmeza la separación física no hace mella en nuestros sentimientos y en la decisión de amar. Un ejemplo de la realidad de esto: Ronald Tolkien y Edith Bratt.

El rechazo de Erendis provocó una profunda amargura pero no llegó a matar el amor que sentía por Aldarion, y el orgullo de Aldarion lo alejó de lo que más amaba, su esposa, pero sólo se dio cuenta cuando estaba por morir; y quien sabe si esa fue también la llamada final que tuvo Efendis al final de su vida.
II.- La Otra Lección de la Historia de Aldarion y Erendis

Aldarion y Erendis es además la única historia de la vida en Numenor durante la segunda edad salvada de la catástrofe. Se halla interrumpida en uno de sus momentos más emocionantes y continúan con los comentarios de Christopher Tolkien. Una vez más tenemos el recurso del escritor de utilizar a un narrador interno de su historia para otorgar cohesión a la Tierra Media, ya que se nos dice que Elendil conservó únicamente esta historia de todas las que existian en Numenor.

Ahora bien ¿por qué Tolkien escribiría una historia como esta? y ¿por qué alguien que desee estudiar el amor en la obra de Tolkien esta obligado a revisarla? A diferencia de la historia anterior sobre Eowyn y Faramir aquí no contamos con las cartas de Tolkien para ayudarnos a encontrar una respuesta unívoca.

La hipótesis propuesta es que existen 2 explicaciones: La primera tiene que ver con la Historia Externa de la Tierra Media (a ver cuando Mirimbokuile se manda a escribir esto en blanco y negro) en pocas palabras corresponde al paralelo entre la biografía de Tolkien, y su obra.

Por ejemplo en Aldarion y Erendis podemos ver que las características físicas de Erendis son muy similares a las de su esposa Edith, y como bien lo señalan en la Revista Mathoms, y la biografía de Carpenter, el propio Tolkien se sentiría como Aldarion y sus aventureros en medio de los Inklings y su vocación en Oxford, un mundo del que Edith no formaba parte y lo resentía a menudo. Mientras que Edith prefería la compañía de mujeres no tan desenvueltas y que Ronald podría considerar mudas, porque callaban y se desvanecían en cuanto él volvía a casa.
La segunda tiene sobre todo que ver con la Historia Interna de la Tierra Media: ¿por que
Elendil conservó únicamente esta historia entre todas las demás de Numenor? ojo que como estamos hablando de Historia INTERNA hablamos de la coherencia de Eä como mundo fantástico independiente de la vida de Tolkien, así que la explicación simplista del “porque Tolkien no tuvo tiempo para escribir otras en el libro…” no es exacta.

Acá es un poco más difícil encontrar la relación y creo que hay que leer entre líneas la historia y apreciar exactamente cuál es la verdadera diferencia de la vocación de los protagonistas ¿sólo es una cuestión de Mar-Aldarion vs Tierra-Erendis? y si es así ¿que relevancia podía tener para un Elendil exiliado, con un puñado de hombres y 10 barcos más de 1000 años después? ¿de verdad es tan importante para su futuro un amor congelado mucho tiempo antes que él naciera?

La historia es conmovedora y enseña mucho a nivel personal pero no creo que estuviera relacionada con las necesidades y dudas de Elendil. Sobre todo porque en una situación como la de Elendil sólo atesoraría aquello que podría serle de utilidad más adelante.

“Aldarion y Erendis” encierra una decisión mucho más profunda que involucra lo que el cristianismo llama “El Plan de Dios para el Mundo”. La verdadera duda de Elendil en ese momento correspondería cuando se diera cuenta que Sauron volvió a despertar

¿Qué hacer si compruebas que el mal no estuvo erradicado, a pesar de la gran pérdida? Esta duda también aparece en otros pasajes de la obra de Tolkien, pero nunca tan bien expresada en las palabras de Tar Meneldur:

“Nuestros padres fueron recompensados por haber contribuido a la derrota de la Gran Sombra. ¿Se mantendrán sus hijos apartados si el Mal encuentra nueva cabeza? Tengo demasiadas dudas para gobernar bien. ¿Nos prepararemos o dejaremos que las cosas ocurran? Si nos preparamos para una guerra que es sólo una conjetura ¿tendremos que sacar a artesanos y labradores de sus pacíficos trabajos y enseñarles a derramar sangre en el combate? ¿Habrá que poner hierros en manos de capitanes codiciosos que no aman otra cosa más que la conquista y se vanagloriarán si hace una matanza? ¿Y le dirán a Eru:”Al menos nuestro enemigos estaban entre ellos”? ¿O nos cruzaremos de brazos mientras los amigos mueren injustamente? ¿permitiremos que los hombres vivan ciegos y en paz hasta que el expoliador esté a la puerta? ¿Que harán entonces: oponer las manos desnudas al hierro y morir en vano o huir dejando atrás los gritos de las mujeres? ¿Le dirán a Eru: Al menos no derramamos ni una gota de sangre”?”

Es de esta duda de la que trata la vocación de Aldarion enfrentada a la vocación de Efendis, y que tambien refleja el meollo de la Historia. Aldarion se preocupaba del futuro y para ello sembraba arboles y creaba proyectos navegando hasta perder de vista la tierra de Numenor, mientras que Erendis se preocupaba de conservar la belleza de la tierra y aprovechar ada minuto ya que es consciente de su propia mortalidad.

“”No amais la Yozanan”-preguntó Erendis “La amo por cierto- contestó él- aunque creo que vos lo ponéis en duda. Porque pienso también en tiempos por venir y en la esperanza y el esplendor de su pueblo, y creo que un regalo no ha de permanecer ocioso en el tesoro” Pero Erendis lo contradijo diciendo: “Regalos como los que vienen de los Valar, y por mediación de ellos del Único, han de amarse por sí mismos ahora y en todos los ahoras. No han de darse en trueque para obtener algo más o algo mejor. Los Edain siguen siendo hombres mortales Aldarion, por más ilustres que parezcan, y no podemos vivir en el tiempo por venir, no sea que perdamos éste ahora por un fantasma de nuestra propia invención…” Aldarion y Erendis p.236

¿Qué habría hecho Aldarion de seguir su vocación?: Prepararse para la guerra, preparar los puertos, fortalecer la alianza con Gil Galad, mantener el poderío de Numenor basado en la confianza de los hombres tierramediacos. ¿Qué habría hecho Erendis siguiendo su vocación? permanecer en Numenor y esperar la muerte con gran valentía

La duda debió existir en Elendil, ya que era un buen hombre y amaba Numenor a su gente, había sufrido lo indecible al perderlo todo y justo cuando comenzaba a reconstruir su vida nuevamente siente a prueba su fidelidad a Eru.

¿Cómo seguir siendo fiel si condenaba a muerte a su gente, a su propio hijo?. Sólo aferrándose al futuro, a la Esperanza –presente en toda la obra de Tolkien- que no puedes exigir a otros lo que no estas dispuesto a hacer, y comprendiendo que siempre hay cosas por las cuales luchar, como el mañana y los tiempo por venir.

Por ello cuando finalmente a Elendil le tocó la elección, lo hizo como su antepasado Aldarion, ayudó a Gil Galad y se preocupó por el futuro, aunque probablemente él no lo vería, como efectivamente sucedió. Y ahí es donde tenemos la segunda lección que nos deja la Historia de Aldarion y Erendis.

Entonces, después de una historia tan aleccionadora como esta ¿qué nos queda? el ejemplo del más grande Amor jamás cantado, aquel que te eriza la sangre y que provoca escalofríos: La Balada de Leithian: Luthien y Beren.

Así que nos vemos en la próxima
Lady Cristania de Andoandor