Editorial

Carta de Lourdes

La mañana antes de escribir esta carta medite mucho acerca de unas palabras de mi hermano, con el que había hablado la noche anterior sobre �El Señor de los Anillos� y sobre la fama de las películas de Peter Jackson, como ya muchos saben a mi no me gustan las películas (ni como películas, ni como adaptaciones del libro). Ahora bien, no voy a discutir sobre eso porque ya he perdido bastante de mi tiempo haciéndolo, a lo que voy es a que mi hermano me dijo:“no todos han tenido la suerte que tu para leer el libro”.

Es cierto, o sea, sí he leído el libro, y considero que fue una suerte, y también pienso que otros no la han tenido y suelo hacer todo lo que este a mi alcance para que la tengan (si se da el caso). Entonces se me ocurre escribir esta carta, de manera anecdótica, para contarles mi travesía por eSdlA y lo que significo para mí.

Los que leyeron mi primera carta, saben a lo que me estoy refiriendo, y esta vez cuento con ánimos diferentes ya que no solo estoy de vacaciones, sino que acabo de terminar de leer, por segunda vez, El Retorno del Rey y como comprenderán estoy súper sensible. Tengo que reconocer que ni en mi sueño más alucinado esperaba leer a JRR Tolkien en mi vida y que “La Comunidad del Anillo”, me chocó más que escuchar perreo durante mi examen bimestral de matemática.

Simplemente me encerré pensando en que no lo entendería jamás, pero lo que no saben es que lo leí más por una cuestión de orgullo personal antes que por un gusto definido, pero, como era de esperarse, llegó un momento en el que note que clase de libro estaba leyendo, y no lo quise soltar jamás.

Pero antes de que eso ocurriera, me trajeron “Las Dos Torres”.Lo que pasó fue tal vez la época más fatal de todas mis lecturas: creí que podría leer ese libro, sin haber entendido por completo el primero, obviamente, fue un error espantoso. Tal vez desde ese momento empecé a aprender con Tolkien y, teniendo 11 años, entendí que no podía leer la continuación de algo que no había acabado todavía y, llevándolo a la vida diaria, fue algo así como “no aprendas a cocinar, hasta que no sepas como prender la cocina”. Bien, cuando entendí el libro uno y leí el dos fue como si el universo se desplegara sobre mis pies, recién empezando la secundaria, tampoco estaba preparada para algo así.

Y ahí vino otro choque, del que no salí ilesa pero gracias al cual puede aprender otras cosas más (y todo por culpa y/o gracia de mi suerte, o mejor dicho, Tolkien). En la época de los slams, lo primero que te preguntan en la secundaria es “¿Qué haces en tu tiempo libre?”, o (la de los reinados), “¿Cuál es tu hobby?”, ahí te ponen: �bailar, escuchar música, ver tele, cantar, jugar voley�. Pero yo ponía: �leer�, entonces me miraban con cara de “ya, eres intelectual, o sea, sonza”.

Desde el primer momento me negué a acepta los dos calificativos, pero tampoco las complací diciéndoles que leía “Tu”. Lo que si hizo que me dijeran, sobre todo con sus actos: “no eres como nosotras”; la verdad, preferí no ser del grupo desde que note que tendría que renunciar a mi propia libertad de elección y a hacer algo que siempre considere lo correcto, eso es algo que también aprendí gracias Tolkien. Si no hubiera sido por mi suerte, tal vez no escribiría esta carta y estuviera pegada en Internet cantando una canción de RBD o algo por el estilo.

En realidad, tal vez sí estuviera haciendo algo parecido (y no es por asustarlos), si no conociera esta Lista, o la STP, que es otra cosa que le agradezco a Tolkien y en cierto punto también a mi misma, y espero no sonar cursi al escribir esto, pero ustedes, al igual que Tolkien, cambiaron mi vida y le dieron buena parte de la felicidad que posee.

Al leer El Retorno del Rey, termine de entender lo afortunada que era y al leerlo por segunda vez, nada me puede parecer mejor que la lectura y pienso que mi vida seria vacía sin esta, y seria inútil sin haber leído a Tolkien.

Ya estoy llegando al final y en verdad, aun no se como se me ocurrió escribir esta carta, pero creo que tenían que saber todo esto de alguna u otra forma, a lo que me refiero es, a que sepan lo afortunada que me siento por conocer los libros de Tolkien y a todos ustedes, además de muy orgullosa por eso, algo que no cambiaria por nada.

Siento pena de no poder expresar con palabras, todo lo que JRR Tolkien en su obra, significo para mi, El Retorno del Rey es la demostración de lo dura que puede llegar de ser la vida a veces, y eso no esta mal, porque solo de aquellas cosas que consideramos difíciles podremos obtener lo que realmente vale la pena.

No me arrepentiré nunca de haberme sentado sobre mi cama, una mañana de vacaciones como esta, y haber empezado a leer La Comunidad del Anillo, se que ustedes tampoco lo harán.
Lourdes Yactayo Andrade
Sociedad Tolkien Peruana